"¿Lo mando por barco o por avión?" es de las primeras preguntas que me hace cualquier cliente nuevo, y casi siempre esperan que la respuesta sea "barco, siempre". No lo es.
El marítimo gana casi siempre en coste por kilo. Pero un pedido no se paga solo en flete: se paga también en el capital que tienes inmovilizado mientras el contenedor cruza el océano, en el riesgo de quedarte sin stock, y en cuánto pesa realmente tu producto frente a cuánto espacio ocupa. Estas son las cuatro cuentas que hago yo antes de decidir.
1 Compara coste por kilo, no coste total
El error más común es mirar el presupuesto total y asustarse con el aéreo. Lo que importa es el coste por kilogramo o por CBM (metro cúbico), porque ahí es donde se ve si tu producto es "pesado y barato" (mejor marítimo casi siempre) o "ligero y caro" (donde el aéreo empieza a tener sentido, porque el flete pesa poco sobre el precio de venta final).
2 Calcula el peso volumétrico antes de descartar el aéreo
Las aerolíneas no cobran solo por peso real: cobran por el mayor entre el peso real y el peso volumétrico (una fórmula que convierte el volumen que ocupa el paquete en un "peso" equivalente). Un producto voluminoso y ligero —ropa de plumón, artículos de plástico hueco, decoración— puede facturarse muy por encima de su peso en báscula. Antes de descartar el aéreo por caro, pide siempre el cálculo con el peso volumétrico real de tu producto, no solo el peso en kilos.
Truco rápido: si al doblar el cartón puedes "aplastar" mucho aire vacío dentro del embalaje, tu producto probablemente pesa poco y ocupa mucho — es candidato natural a salir caro por aéreo y barato por marítimo.
3 Cuenta el coste de tener el dinero parado 30-40 días
Un contenedor marítimo desde China a Europa tarda de media entre 30 y 45 días puerta a puerta, sumando tránsito, aduanas y última milla (varía según puerto de origen, ruta y temporada). Ese tiempo no es gratis: es dinero que pagaste al proveedor y que no vuelve a convertirse en ventas hasta que el producto está en tu almacén. Cuanto más rápido roten tus ventas, más pesa ese coste de oportunidad frente al ahorro de flete — y en pedidos pequeños o urgentes, el aéreo (5-10 días de media) puede terminar compensando aunque el flete sea varias veces más caro.
4 No es todo o nada: combina ambos según el momento
La decisión no siempre es "todo por barco" o "todo por avión". Es habitual mandar un primer lote pequeño por aéreo para no quedarte sin stock durante el lanzamiento, mientras el grueso del pedido viaja por marítimo a un coste mucho menor. Esa combinación reduce el riesgo de rotura de stock sin pagar el sobrecoste del aéreo sobre todo el volumen.
El barco no gana por defecto. Gana cuando tu producto pesa más de lo que ocupa y puedes permitirte esperar 30 días a que llegue.
Elijo la ruta y el transporte por ti
Calculo peso real, volumétrico y plazos antes de decidir, y coordino aéreo, marítimo o una combinación de ambos según tu producto y tu urgencia.
La regla corta
Si tu producto es denso y pesado (herramientas, piezas metálicas, líquidos) y no tienes prisa, el marítimo gana casi siempre. Si es ligero, voluminoso, de alto valor unitario o necesitas stock ya, calcula el peso volumétrico y el coste real de esperar antes de descartar el aéreo por "caro" — a veces no lo es tanto como parece en la primera cotización.